No hay bestia tan feroz: Profecía autocumplida

Hemos dedicado tres intensas semanas a la lectura y discusión de la increíble primera obra de Edward Bunker; ex convicto, actor, asesor cinematográfico y por encima de todo y en palabras del gran James Ellroy escritor “del libro más bello jamás escrito sobre el tema del atraco a mano armada, una actividad criminal que la ficción siempre ha retratado exagerando y tergiversando la realidad. Aquí, en cambio, tenemos un análisis agudo y veraz de la psicopatología criminal”.

Inexplicablemente este libro ha tardado más de 30 años en publicarse en España.

Del autor diremos que lleva escrita en la cara las marcas de su durísima vida, no hay más que ver las fotos. Nació en 1933, sus padres tenían una relación muy conflictiva y se divorciaron cuando él tenía 4-5 años. Se escapó de casa y pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia entre hogares de acogida, colegios militares y reformatorios. Con 17 años, tuvo el terrible honor de ser el preso más precoz del sistema penitenciario californiano durante su estancia en San Quintin. Si la vida de un autor es determinante en sus obras, caso parecido al de Jean Genet, la de Bunker desde luego se ha derramado totalmente en este libro. Pasó un total de 18 años en prisión.

Tuvo la inmensa suerte de que una pareja se le cruzara en su destino: Louise Fazenda, antigua estrella de cine (a la que le dedica el libro) que debió intuir en él su gran talento como escritor y le regaló la máquina con la que escribió este libro en la cárcel y su marido el productor Hal B. Wallis.

Gracias a ellos vio publicado su libro y le ayudaron financieramente y con sus contactos.

El libro se publicó en 1973 y Dustin Hoffman compró los derechos de la que hizo película en 1978 “Straight time”.

En 1975 finalmente Edward Bunker salió de prisión, esta vez sí, para no volver.

Bunker es autor también de Animal Factory 1977, Little boy blue 1981, Perro como perro 1981, Mr. Blue Memoirs of a renegade/ Education of a felon 1991-2000, Stark 2006.

En el cine fue Mr. Blue en Reservoir Dogs, trabajó en Tren del infierno, Heat, Animal Factory. En Heat asesoró a Michael Mann.

Como dicen en sus biografías no está mal para un hombre que una vez estuvo en la lista de los 10 hombres más buscados por el FBI.

Edward Bunker falleció en 2005.


Situémonos: tenemos a un protagonista: Max Dembo que a menudo confundimos con la vida del propio Bunker, recién salido de la cárcel después de ocho años por un delito de falsificación de cheques, sale con deseos de rehacer su vida, con unos pocos dólares en el bolsillo, un traje pasado de moda en, un calor de justicia en Los Ángeles, sin familia, sin recursos, sin apoyo y con un agente de la condicional; Rosenthal que le pondrá palos en la rueda de su reinserción.

La novela se desarrolla en 3 partes. La primera centrada en su aterrizaje forzoso en la realidad de la vida fuera de la cárcel y su conflictiva relación con el moralista de Rosenthal. Max intenta hacerse entender por el agente, que comprenda sus limitaciones, pero la estrechez y rigidez de miras del agente hacen fracasar hasta el más mínimo intento de Max por ponerse a flote. El imperdonable hecho que inicia la acción de la novela es la grave injusticia que Rosenthal comete contra el ex convicto (le “abandona” tres semanas en la cárcel por sospechas de haberse pinchado heroína, mientras él se va de vacaciones) esto le catapulta a su metamorfosis. Sumido en un abismo de dolor, rabia, abandono y angustia se declara en guerra contra la sociedad, se salta la condicional y se vuelve un fugitivo de la justicia. Como dice Max “Yo no siento lástima de mismo, no lamentaba mi decisión, sino las condiciones que me habían llevado a tomarla”

En la segunda parte, Max, como por otra parte era de esperar en una persona que como el autor, se había criado entre hogares de acogida, el lumpen y la delincuencia desde su juventud, vuelve a moverse entre sus iguales, donde se siente cómodo, dónde es conocido y respetado. Comete pequeños golpes para sobrevivir y organiza el atraco a mano armada a una joyería que es el comienzo de la tercera parte.

La tercera parte tiene un ritmo vertiginoso que culmina con el atraco a la joyería junto a dos colegas. El atraco resulta frustrado, más tarde sabrá que es por un chivatazo y a partir de ahí toda la acción es trepidante, te quedas sin oxígeno mientras lees. La muerte de su colega Jerry a manos de un policía, una imagen que le perseguirá, la huida de Max con su novia Allison, luego irremediablemente solo, la venganza por la traición del chivatazo, cruzando la frontera a Canadá para salir del país y finalmente el descanso y el aburrimiento que parecen ir de la mano y al cabo de los años las ganas de volver al juego.

Y la novela termina con un genial ¡a la mierda! Que es un volver a empezar.


De qué habla la novela? Y nosotros?

  • Los Angeles. La meca del cine y el lujo que conocemos no tiene nada que ver con la ciudad que nos muestra, éste es el lado más cutre y sórdido de la ciudad, de la marginalidad, chabolas, hostales infectos y barrios repletos de delincuentes de todos los gremios.
  • De la soledad. Muy frecuentemente. Max se siente un olvidado de Dios, cuando es un fugitivo se siente a menudo solo, echa de menos a Allison o cuando recuerda a su padre viejo y desorientado en la residencia por la “indiferencia del universo”, en el pasaje cuando está esperando la huida de Aaron dice que la majestuosidad de la noche le produce un sentimiento desbordante de soledad. Tal como termina la novela, comentamos que la verdadera bestia no sería la soledad o el aburrimiento?
  • ¿Es posible la redención?. Esta fue una discusión muy interesante y presente en las tres jornadas. Si Max Dembo “se lo había currado poco”, si “querer es poder”. Max tiene sentimientos encontrados reconoce que conseguir algo diferente le exigiría ser diferente, y no sabe si eso sería posible. El sistema le ha hecho ser como es y ahora no quiere y no sabe gestionar a la persona que ha creado. Sus actos le llegan a parecer “irónicos”, a pesar de que quiere sinceramente empezar una nueva vida se aprovecha de la antigua. De aquí el subtítulo del blog que se lo he robado a una contertulia, en opinión creo que de la mayoría la historia de Max sería “profecía autocumplida”, Max está en guerra contra sí mismo, contra su esencia, y eso le causa mucho dolor. No podía hacer nada diferente de lo que hizo, el personaje tiene que volver al juego, a lo conocido. No es infrecuente en el ser humano huir de algo y luego sentir fascinación interna por ello, lo echamos de menos. Repetimos patrones aunque nos hayamos equivocado anteriormente, aprender como bien sabe Max/Bunker implica un dolor grande.
  • Conciencia del delito. Sí la tiene aunque ante todo es pragmático, no tiene una conciencia doliente. Es un delincuente que se rige por las reglas del hampa.
  • Compasión. Poco común en él, no se la puede permitir, busca en los otros sus debilidades, como el león ve a la gacela con indiferencia.
  • Racismo. Muy presente en ambos sentidos. Bunker escribió la novela en 1973 pero los hechos ocurren en 1964. En 1965 Lyndon B. Johnshon firmará la garantía legal del derecho de voto a los negros ya que en algunos estados se les pedía prueba de alfabetización o impuestos.
  • Libros. Nuestro escritor comenta que en la cárcel leían muchos libros, pero que fuera de la cárcel como pueden vivir la vida, para qué van a leerla en los libros.
  • Planes de futuro. Aaron los tiene, Jerry también pero Max no, su plan de futuro es cometer el gran golpe, su filosofía según Aaron es “a la mierda todo” al final todo parece darle la razón.
  • Felicidad. Es consciente de haber sido feliz, recuerda esos momentos casi siempre relacionados por Allison, cuando hacían cosas de gente normal, pero se siente un poco molesto con esa sensación, como estar en un traje que no es el suyo, porque sabe que se va a acabar porque es un fugitivo y no tiene derecho a hacerse ilusiones.
  • Drogas. Muy presentes y variadas pero sobre todas reina la heroína. El protagonista las toma ocasionalmente pero no está enganchado, pero su colega Willy Darin sí que tendrá una gran relevancia en la novela ya que Max cree que es el soplón. De Willy, Max piensa que su vida es cruel, limitada y ridícula. Bunker hace un gran retrato del yonqui y de las sensaciones que produce estar enganchado.


Es una novela dura de leer a veces sientes que se te atraganta, pero de ritmo rápido y engancha. Directa y al hígado, sin concesiones en la que el autor quiere que sientas la realidad desde el punto de vista de Max, que entiendas que no podía huir de sí mismo, de lo que se había y le habían convertido, no nos pide que apoyemos su violencia ni que le juzguemos, nos pide básicamente como dice la canción “try walking in my shoes” 

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